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Realizada en septiembre del 2025
INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACIÓN FÍSICA SAN LUIS METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
Autor: Natalia Micaela Rivas
Docente: Jorge Niño
Ciudad de San Luis, República Argentina. Noviembre 2025
LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
Educación y promoción de salud
Esta línea de investigación aborda el estudio de las costumbres alimentarias dentro del ámbito educativo, con el propósito de comprender cómo influyen los entornos escolares en la formación de hábitos saludables. Además, busca promover acciones que contribuyan al bienestar, la prevención de enfermedades y la mejora de la calidad de vida de los estudiantes.
INVESTIGACIÓN DE HÁBITOS ALIMENTICIOS EN ESTUDIANTES DE 3ER AÑO DEL CENTRO EDUCATIVO Nº2, REALIZADA EN SEPTIEMBRE DEL 2025
RESUMEN
El presente trabajo se realizó en el Centro Educativo Nº2 Paula Dominguez de Bazan, con el objetivo de analizar los hábitos alimentarios de los estudiantes de 3º año “B” y la influencia de las rutinas de la institución en su alimentación. Se aplicó una encuesta con preguntas sobre consumo de alimentos dentro y fuera de la institución, realización de comidas principales e hidratación durante la clase de educación física.
Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes realiza las comidas diarias, aunque el mayor consumo es de alimentos ultraprocesados como golosinas, sandwiches y bebidas azucaradas. También visualizamos que los estudiantes mejoran su alimentación fuera de la institución, accediendo a comidas caseras.
La investigación demuestra que el entorno escolar influye en los hábitos alimentarios, y que es necesario implementar estrategias que promuevan una alimentación saludable.
ABSTRACT
This study was conducted at Paula Dominguez School No. 2 in Bazan, Spain, with the aim of analyzing the eating habits of third-year students and the influence of the school’s routines on their nutrition. A survey was conducted with questions about food consumption inside and outside of school, main meals, and hydration during physical education class.
The results show that most students eat daily meals, although the highest intake is of ultra-processed foods such as candy, sandwiches, and sugary drinks. We also find that students improve their diet outside of school, accessing home-cooked meals.
The research demonstrates that the school environment influences eating habits, and that it is necessary to implement strategies that promote healthy eating.
La presente investigación se centra en el análisis de los hábitos alimentarios de los estudiantes de 3º año “b” del Centro Educativo Nº2 “Paula Dominguez De Bazan”, con el propósito de conocer cómo influyen las rutinas escolares en su alimentación diaria.
Durante la residencia ejercida en la institución la alimentación de los estudiantes ha sido un motivo de preocupación, debido a que estos presentaban descomposturas o malestares durante la jornada de educación física.
El problema de investigación surge a partir de la observación de que los estudiantes realizan compras de alimentos fuera de la escuela o no realizan todas las comidas diarias, lo que puede afectar su bienestar y rendimiento físico. Por eso, se consideró necesario analizar información sobre sus elecciones alimentarias y los cambios que se producen cuando asisten o no a la institución.
El objetivo general es conocer y describir los hábitos alimentarios de los estudiantes, tanto dentro como fuera del ámbito escolar, pudiendo identificar los tipos de alimentos que consumen con mayor frecuencia.
Se considera que los hábitos alimenticios de los estudiantes de 3 año del centro educativo Nº2 están influenciados por las rutinas escolares y las opciones disponibles dentro y fuera de la institución, por este motivo se genera un consumo frecuente de alimentos poco saludables.
La justificación de esta investigación se debe a la importancia de promover hábitos alimentarios saludables desde la institución educativa, entendiendo que la buena nutrición es fundamental para la salud y el aprendizaje. También, los resultados obtenidos pueden servir de base para futuras propuestas de educación alimentaria en el ámbito escolar.
El alcance de la investigación es descriptivo y se limita al grupo de estudiantes mencionados, por lo que no se generaliza a todos los estudiantes de la población. Como limitaciones, se reconoce que las respuestas dependen de la sinceridad de los estudiantes y que solo se incluyeron percepciones y no menciones nutricionales objetivas.
Antecedentes de la investigación
Uno de los antecedentes relevantes sobre la temática de los hábitos alimentarios es la encuesta de alimentación y actividades físicas realizada por la Comisión de Investigaciones Científicas en el mes de noviembre del año 2011. Esta investigación abarcó 100 escuelas de 54 municipios de la provincia de Buenos Aires, con el propósito de conocer los hábitos alimentarios y el nivel de actividad física de los estudiantes.
Bases teóricas
La alimentación saludable consiste en incorporar alimentos variados y equilibrados pero que nos aporten los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. Es importante reducir el consumo de golosinas, snacks y bebidas azucaradas.
Los hábitos alimentarios se forman con el tiempo y están influenciados muchas veces por las familias, escuela, amigos y hasta por las publicidades. En la adolescencia encontramos muchas elecciones alimenticias que son afectadas por la falta de tiempo o por las opciones disponibles en el momento.
Es importante que los adolescentes tengan una buena alimentación para poder mejorar el rendimiento escolar, la concentración y la energía diaria, una dieta desequilibrada con el tiempo va afectar la salud física y mental de ellos.
Identificación y conceptualización de variables
Las principales variables que se tuvieron en cuenta en esta investigación fueron las siguientes:
Se pudo reconocer variables que no se tuvieron en cuenta pero que podrían haber aportado más información al estudio, estas fueron:
Se consideran importantes para futuras investigaciones, ya que permiten tener una visión más completa sobre la alimentación de los adolescentes.
Marco conceptual
Hábitos alimentarios: Costumbres y elecciones relacionadas con la alimentación diaria.
Alimentación saludable: Forma equilibrada de comer que incluye todos los grupos de alimentos en las proporciones adecuadas.
Ultraprocesados: Productos industriales con alto contenido de azúcar, sal o grasa, como golosinas, gaseosas y snacks.
Hidratación: La hidratación es el proceso en el cual se consumen suficientes líquidos para equilibrar las pérdidas de agua que el cuerpo sufre a lo largo del día.
Nutrición: Proceso por el cual el cuerpo recibe y utiliza los nutrientes de los alimentos para su funcionamiento.
La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, dado que se aplicó un cuestionario estructurado para recolectar datos objetivos y medibles sobre los hábitos alimenticios de los alumnos. Se trata de un estudio descriptivo, ya que su propósito es caracterizar y analizar las conductas alimentarias sin establecer relaciones de causa-efecto.
El diseño de esta investigación es no experimental y de tipo descriptivo, ya que no se modificaron las variables, sino que se buscó conocer y describir los hábitos alimentario de los estudiantes de 3er año “B” del centro educativo Nº2 Paula Dominguez De Bazan. Se realizó a través de una encuesta con preguntas cerradas, permitiendo obtener información directa sobre cómo se alimentan los estudiantes dentro y fuera de la institución.
La presente investigación se centra en identificar y caracterizar los hábitos alimenticios de los alumnos de 3er año “B” del centro educativo Nº2 Paula Dominguez de Bazan, con una muestra total de 23 alumnos. No busca establecer relaciones de causa- efecto ni tampoco realizar predicciones, buscamos brindar un panorama detallado de las conductas alimentarias de este grupo.
La recolección de datos se realizó en un único momento (miércoles 3 de septiembre).
Población: Estudiantes de 3er año “B” del Centro Educativo Nº2 Paula Domínguez de Bazán.
Muestra: 23 estudiantes.
Fecha de aplicación: miércoles 3 de septiembre.
19 de 23 encuestas fueron realizadas a estudiantes femeninas de entre 14 y 15 años. Las 4 encuestas restantes fueron realizadas a estudiantes masculinos de 14 años.
Instrumento: Encuesta con preguntas cerradas y opción de respuesta múltiple.
La encuesta fue un diseño propio, ya que durante la búsqueda bibliográfica no se encontró un instrumento similar que se ajustara a los objetivos de la investigación. Las preguntas fueron elaboradas en función de los datos que se consideraron relevantes obtener, y las opciones de respuesta se formularon según los hábitos y comportamientos más comunes observados en los estudiantes.
Una vez finalizado el primer diseño de la encuesta, se realizó una prueba piloto con un estudiante del mismo rango de edad pero que asiste a otra institución educativa, el resultado obtenido fue detectar la necesidad de agregar una nueva opción a respuestas de 2 preguntas, ya que se mencionó que los que más consumen en la institución son alfajores, que no había sido contemplado en el diseño inicial. Una vez modificada, la encuesta quedó lista para ser aplicada a los estudiantes.
La encuesta fue aplicada durante la clase de educación física, aprovechando los últimos 10 minutos de la jornada, momento donde los alumnos ya habían finalizado las actividades prácticas.
Este momento permitió que los estudiantes respondieron de forma tranquila y con mucha atención, evitando interrumpir el desarrollo normal de clase. La encuesta fue realizada de forma presencial y guiada, con una explicación previa de el propósito de la encuesta y aclarando dudas que surgieron, de este modo se pudo obtener respuestas claras, sinceras y que sean representativas de los hábitos alimentarios del grupo.

A partir de la encuesta realizada a los estudiantes, se pudo observar que la mayoría logra reconocer que en la escuela existe un kiosco/buffet como espacio de venta de alimentos, con un total de 18 respuestas. 3 respuestas fueron dadas a Kiosco, 1 respuestas a Buffet, mientras que 1 expresó que no sabe o no contesta.
Estos resultados reflejan que la mayoría de los alumnos puede identificar que dentro de la escuela tienen un kiosco/buffet como principal punto de venta de alimentos, donde se puede adquirir diferentes productos. Por otro lado también se evidencia que una parte de los estudiantes desconoce la existencia de este espacio, lo que puede estar relacionado con la falta de visibilidad o falta de uso del servicio.

En relación con la frecuencia de compra en el kiosco/buffet de la escuela, el 52.2% de los resultados manifiestan que solo a veces compran en el lugar, el 30.4% lo hace rara vez mientras el 17.4% lo hace frecuentemente.
Esto indica que gran parte de los estudiantes hace uso del kiosco/buffet de la escuela de forma ocasional o habitual. El uso ocasional podría deberse a distintos factores como la falta de stock, ya que hay un solo espacio de venta de alimentos para una población escolar cercana a 1000 alumnos, el tiempo de espera, ya que hay solo 2 vendedores o la preferencia por llevar alimentos desde sus casas.
¿Estás conforme con lo que venden en el kiosco/buffet?

Los resultados obtenidos muestran que el 47.8% de los estudiantes están conformes con los productos que se venden en el kiosco/ buffet de la escuela. El 17.4% manifestó que no está conforme con los productos en venta, mientras que el 34.8% no sabe o prefiere no contestar la pregunta.
Se logra evidenciar que, si bien la primera impresión es positiva, existe un grupo de estudiantes que no está conforme o que no tiene alguna opinión definida al respecto.
Las razones de la disconformidad podrían estar relacionadas con la falta de variedad de productos o muy poca presencia de productos saludables. Nos resulta útil esta información para visualizar estrategias de mejoras que respondan mejor a la preferencia de los estudiantes.

Los resultados muestran que los sandwiches (Pebete, tostado, pancho, hamburguesa, de milanesa) son los productos más comprados, con el 30%. Le siguen las golosinas (chupetines, gomitas, chocolates, caramelos, alfajores). Galletas dulces/saladas, panificados, facturas, con el 18%. En tercer lugar con el 16% se encuentra el agua mineral.
En menor medida, se mencionan gaseosas, jugos y agua saborizada con un 14%.
Los snacks (palitos, chizitos, papas fritas, doritos, ruffles, 3D, maní, semillas de girasol) al igual que alimentos light/saludables (barra de cereal, yogur, fruta, ensalada de fruta) representan el 8%. Solo el 6% de los estudiantes selecciono la opción “otros”.
Con estos resultados se puede visualizar una clara preferencia por alimentos de tipo tradicional y de consumo rápido, mientras que las opciones saludables tienen una presencia mucho menor. Los datos sugieren la necesidad de promover y reforzar la oferta de alimentos nutritivos y saludables dentro del kiosco/buffet de la escuela, también fomentar hábitos de alimentación más saludables entre los estudiantes.

Sobre esta pregunta, los estudiantes expresaron diferentes sugerencias orientadas a mejorar la oferta y calidad de productos en el kiosco/buffet de la escuela. Entre algunas respuestas mas frecuentes encontramos las siguientes:
En general, las opiniones dan como resultado una preocupación por los precios y una demanda por mayor variedad y opciones saludables. Los estudiantes prefieren la posibilidad de acceder a alimentos nutritivos y económicos, así como contar con alternativas adecuadas para distintos gustos o necesidades.
Se puede evidenciar un interés por mejorar el servicio, promoviendo un kiosco/buffet escolar más accesible, equilibrado y saludable, de acuerdo con las políticas de alimentación escolar saludable que buscan fomentar mejores hábitos en los estudiantes.

Según los resultados obtenidos, el 17.4% de los estudiantes compran con frecuencia en kioscos o almacenes cercanos a la escuela, el 17.4% lo hace a veces y el 30.4% no lo realiza nunca, mientras que en algunas ocasiones lo realiza el 34.8%.
Estos datos muestran que la mayoría de los alumnos no acostumbran a comprar alimentos en kioscos o almacenes cercanos a la escuela de manera habitual. Los motivos o razones pueden ser distintos:
Los estudiantes prefieren llevar su propia comida o desayuno desde casa, ya sea por una cuestión de economía familiar o por elección de alimentos más saludables. También puede influir la falta de tiempo durante los recreos o que no autorizan a los alumnos a salir de la escuela, solo pueden hacerlo cuando tienen post horas o clase de educación física en contraturno.
Por otro lado, el grupo que si compra con frecuencia podría hacerlo por comodidad o gusto, los negocios cercanos ofrecen productos rápidos o que resultan atractivos para los estudiantes. No necesariamente implica que lo hacen por una razón de hábitos saludables.

De acuerdo con los resultados obtenidos, los alimentos que los estudiantes compran con mayor frecuencia fuera de la escuela son los “sandwich (pebete, tostado, pancho, hamburguesa, de milanesa)” en un 21.4%, con un 16.7% el “agua mineral envasada” ocupa el segundo lugar, mientras que las “golosinas (chupetines, gomitas, chocolates, caramelos, alfajores). Galletas dulces/saladas, panificados, facturas” en conjunto con los “alimentos light/saludables (barras de cereal, yogur, fruta, ensalada de fruta)” ocupan ocupan el tercer lugar con el 14.3%.
Esto refleja una variedad de elecciones de alimentos fuera de la institución educativa, donde observamos opciones tanto saludables como ultra procesadas. Los sandwich y el agua mineral son los productos más elegidos, se puede relacionar con lo más práctico, la saciedad o el bajo costo de los mismos. Las bebidas azucaradas y los snacks tienen menor presencia, puede deberse a que dentro de la escuela lo consiguen o los alumnos optan por opciones más simples.
En este contexto la presencia de alimentos light/saludables entre las respuestas más mencionadas nos dan un resultado positivo, ya que observamos que algunos estudiantes comienzan o tienen la predisposición de incorporar hábitos saludables o equilibrados. Pero, también visualizamos que el consumo frecuente de golosinas muestra que los productos dulces siguen siendo una de las mayores elecciones entre los adolescentes, posiblemente por bajo costo o mayor disponibilidad en cualquier kiosco o almacén.

Mediante la encuesta realizada la mayoría de los estudiantes ( 91.3%) reconoce la existencia de un servicio alimentario constante en la institución. Solo el 8.7% no sabía o no contestó sobre este servicio.
Sin embargo, al profundizar sobre el tema o que tipo de comida ofrece la institución se observa que principalmente brinda la “copa de leche” o “desayuno”, pero no se brinda almuerzo. Esto significa que los estudiantes reciben una comida ligera durante la jornada de clases, que generalmente consiste en leche, té o mate cocido acompañado de pan, galletas u otros alimentos simples. Si bien este servicio cumple una función importante por que garantiza que todos los estudiantes inician el día con algún alimento, no cubre las necesidades necesarias de un almuerzo completo, en especial con aquellos días donde los estudiantes cumplen post horas o tienen clases de educación física en contra turno. Es por esta razón que muchos estudiantes deben llevar comida desde sus casas u optar por la compra de comida rápida en kioscos.
Con el análisis de los datos obtenidos podemos observar diferencias notables en los hábitos alimentarios de los estudiantes según el momento del
día (desayuno, almuerzo y merienda).
La comparación permite comprender cómo influyen los días de clases en la alimentación cotidiana y que comidas mantienen o cuales modifican fuera del ámbito escolar.
Desayuno:

En el desayuno, se refleja una situación diversa. 8 estudiantes afirmaron que su alimentación mejora cuando no asisten a la escuela, podría deberse a que en sus casas disponen de más tiempo para preparar o consumir un desayuno completo, al igual que en la escuela pueden servir algún alimento que no les gusta.
7 estudiantes indicaron que no hay ningún cambio, ya que consumen más o menos lo mismo estén o no en la escuela. Puede deberse a hábitos ya establecidos o rutinas familiares que priorizan o garantizan la primera comida del día de forma regular.
Sin embargo, 7 estudiantes señalaron que directamente no realizan el desayuno cuando no asisten a la escuela, lo que representa un gran porcentaje dentro del total. Puede ser un dato alarmante, ya que refleja que la asistencia a la institución educativa contribuye a sostener la rutina de desayuno, probablemente sea gracias a la “copa de leche” o el desayuno que la institución ofrece.
El desayuno es una de las comidas más influenciadas por la asistencia a la escuela, su presencia en la escuela cumple una función nutricional y social importante, garantiza que todos los estudiantes de la institución comience el dia con algún tipo de alimento, especialmente para aquellos que no lo hacen en sus casas.
Almuerzo:

En cuanto al almuerzo, los resultados muestran una realidad más clara. La mayoría de los estudiantes (16), indicaron que su alimentación mejora cuando no asisten a la escuela, mientras que 4 afirmaron que no hay cambios, 3 prefirieron no contestar y ninguno respondió que su alimentación sea peor o que deje de realizarla.
Estos resultados indican que, al no estar en la escuela, los estudiantes pueden acceder a comidas más completas, elaboradas en sus casas y a gusto propio, a diferencia de días escolares, en los cuales en la institución solo se brinda copa de leche y no un almuerzo. Como consecuencia los estudiantes deben optar por el kiosco/buffet de la institución o algún kiosco cercano para comprar algún almuerzo, lo que genera un consumo de productos ultra procesados o poco saludables.
Merienda:

En cuanto a la merienda, los resultados son similares al almuerzo. 13 estudiantes respondieron que la alimentación mejora cuando no asisten a la escuela, 5 expresaron que no hay ningún cambio, 4 no contestaron y 1 respondió que no lo realiza.
Estos datos pueden estar relacionados a que fuera del horario escolar, los alumnos tienen mayor flexibilidad de horario y variedad de opciones para alimentarse, pudiendo incluir alimentos más sanos o de gusto propio.
Cuando los estudiantes están en la escuela hasta gran parte de la tarde, la merienda se reemplaza por productos rápidos de algún kiosco, como golosinas, galletas o snacks. En sus casas las infusiones pueden variar teniendo una alimentación más completa.

Con respecto a la realización de la cena , los resultados nos muestran que la gran mayoría de los estudiantes (87%) si realiza esta comida diariamente, solo el 8.7% no la realiza y solo el 4.3% no respondió. Los resultados reflejan que la cena es un hábito bastante importante dentro de la rutina alimentaria de los estudiantes.
A diferencia de otras comidas diarias, la cena se puede realizar en un contexto más familiar y organizado, incluso en los días en que los estudiantes no asisten a la escuela.
Que la mayoría de los estudiantes realicen la cena indica que tiene un valor importante que les permite completar la alimentación diaria.
Por otra parte, el grupo que manifestó no cenar podría deberse a una falta de apetito o costumbre familiar. Son importantes de considerar, ya que el no cenar podría generar desequilibrios nutricionales o afectar el descanso.

Al analizar los datos sobre la composición de la cena, podemos observar que un grupo de 14 estudiantes consume una comida completa y equilibrada, que incluye “carne (o huevo), verdura/fruta y cereal”, este grupo representa a quienes mantienen una alimentación variada y nutritiva, que cumple con una recomendación básica de cena saludable.
5 estudiantes indicaron que su cena es “con carne (o huevo), y con faltante de un componente (verdura/fruta o cereal), lo que indica que si bien intentan comer de manera adecuada, a veces no logran alcanzar una combinación total.
En un grupo mas reducido, 2 estudiantes, expresaron que su cena solo se basa en carne (o huevo), mientras que 1 estudiante dijo consumir 1 componente (fruta, verdura, cereal. Excepto carne), lo que refleja una alimentación poco variada o incompleta, posiblemente por falta de tiempo o recursos.
Además, 5 estudiantes señalaron que su cena suele ser únicamente de una sopa, caldo o infusión, lo que podríamos llamar una comida ligera especialmente si no está acompañada de otros alimentos.
Finalmente, 2 estudiantes no respondieron la pregunta.
Los resultados nos permiten evidenciar que la mayoría de los estudiantes si realiza una cena estructurada o completa, lo que visualiza la presencia de ciertos hábitos saludables dentro de sus casas o familiar. Por otro lado, todavía hay casos de cenas incompletas o muy livianas, que podrían afectar la nutrición y el descanso nocturno.

Los resultados muestran que muchos estudiantes combinan la forma de buscar su almuerzo los días que tienen educación física, ya que varios marcaron más de una opción. Puede indicar que no existe un único hábito alimentario, sino que los estudiantes adaptan su elección según el día, el tiempo o las posibilidades del momento.
11 estudiantes indicaron que llevan viandas desde su casa, lo cual refleja una organización previa y una alimentación planificada, la alternativa más casera genera mantener un hábito saludable.
12 estudiantes mencionaron que compran su almuerzo en el buffet de la escuela, lo que este espacio resulta ser importante para ellos. Sin embargo, es fundamental que el buffet ofrezca viandas saludables y nutritivas, para evitar el consumo repetitivo de comidas chatarras.
4 estudiantes compran su almuerzo en kioscos cercanos a la institución, lo que podría indicar una búsqueda de alternativas más rápidas, pero menos saludables. Con este dato podemos reflexionar sobre el entorno alimentario que rodea a la institución y la necesidad de priorizar la compra de alimentos frescos y equilibrados.
Por ultimo 7 estudiantes indicaron que no almuerzan hasta llegar a su casa, esto puede indicar largos periodos de tiempo sin ingerir alimentos, lo que podría generar malestares, afectar su energía, concentración y rendimiento físico.
Todos estos resultados muestran que los estudiantes no eligen una sola opción de alimentación en los días de educación física, varían sus decisiones entre llevar comida, comprarlo o incluso saltear el almuerzo. Sería de gran ayuda promover la preparación de viandas saludables y reforzar los hábitos saludables dentro del ámbito escolar.

De acuerdo a la pregunta sobre si toman agua durante la clase de educación física, los resultados muestran que la gran mayoría de los estudiantes tienen el hábito de consumo de agua. De las 23 respuestas, el 95.7% de los estudiantes indicaron que si toman agua durante la clase, mientras que el 4.3% de los estudiante respondió que no lo hace.
Se refleja un alto nivel de conciencia sobre la importancia de la hidratación durante la actividad física, lo cual se vuelve fundamental para evitar descompensaciones, calambres o fatiga. El hecho de que haya un estudiante que indica que no lo hace puede deberse a falta de costumbre, olvido de la botella de agua o desconocimiento de la importancia que genera la hidratación.
Los resultados son positivos, ya que indican que la mayoría de los estudiantes tiene el hábito de la buena hidratación en la clase de educación física incorporado.
Para el desarrollo de la investigación utilizamos materiales sencillos pero que nos permitieron cumplir con el objetivo. Se utilizó papel y 23 encuestas fotocopiadas, cada encuesta estaba compuesta por 3 hojas.
Una vez recolectadas las encuestas, se utilizó la hoja de cálculo de google como herramienta principal para organizar y analizar los datos obtenidos, esto nos permitió realizar los gráficos y cálculos básicos que nos facilitaron la interpretación de los resultados.
A partir de los resultados obtenidos en la investigación, se pudo conocer y hacer una descripción de los hábitos alimentarios de los estudiantes de 3º año “B” del Centro Educativo Nº2 Paula Dominguez de Bazán.
Los datos muestran que la mayoría de los estudiantes respetan las comidas principales, aunque se observa desorden o elecciones poco saludables, especialmente en el almuerzo y la merienda durante los días de clases.
El kiosco/buffet de la institución cumple un rol importante en la alimentación diaria de los estudiantes, aunque los productos más consumidos suelen ser alimentos ultraprocesados mientras que las opciones saludables tienen menor elección. La mayoría de los estudiantes manifestó interés en incorporar alimentos sanos, como frutas y opciones integrales, lo cual evidencia que quieren un cambio positivo.
Se pudo identificar que muchos estudiantes mejoran su alimentación cuando no asisten a la escuela, porque pueden acceder a comidas caseras. Esto demuestra la necesidad de incorporar el almuerzo en la institución educativa, como también ampliar la oferta de alimentos nutritivos en el kiosco/buffet.
Por otro lado, obtuvimos como dato favorable que la mayoría de los estudiantes mantiene el hábito de cenar diariamente y se hidrata correctamente durante la clase de educación física, esto genera un bienestar general.
Como conclusión, obtuvimos que la investigación nos permitió visibilizar la importancia del entorno escolar en la formación de hábitos alimentarios. Los resultados obtenidos pueden servir como punto de partida para proponer acciones educativas que promuevan una alimentación sana, fomentando el consumo de alimentos saludables y la reducción de productos ultraprocesados dentro de las instituciones educativas.